LA MODA QUE YA NO ES MODA

POR

MARTHA PAOLA CORRALES

¿Habrá llegado el final de la moda? Para responder esta preguntas es preciso señalar con anterioridad las connotaciones de lo que se entiende por moda. No es de extrañarse que cuando se habla de moda salgan a relucir conceptos como: frivolidad, efímero, banalidad, entre otras connotaciones que demarcan a la moda como un tema ligero o de poca relevancia. Sin embargo, es indudable que la moda es un fenómeno cultural que ha de reflejar aspectos históricos, sociológicos, comunicativos y políticos de una sociedad capitalista. 

Así la moda, desde la occidentalización del mundo, ha determinado un sistema en donde se ha de vestir bajo sus condiciones y parece no haber acepciones. En un principio, como señala el sociólogo Gilles Lipovetsky, la moda era un sistema de expresión jerárquica: “La moda es un sistema original de regulación y de presión sociales. Sus cambios presentan un carácter apremiante, se acompañan del ‘deber’ de adopción y de asimilación, se impone más o menos obligatoriamente a un modelo social determinado; tal es el ‘despotismo’ de la moda tan frecuentemente denunciado a través de los siglos”.

El despotismo de la moda a lo largo de su historia ha ido perdiendo considerable fuerza por el desarrollo de la tecnología, la aparición de movimientos contraculturales, pero sobre todo se debe a la desarticulación del sistema de la moda dentro de sí mismo; desde la década de los cincuenta con el surgimiento del prêt-à-porter hasta la consolidación del modelo de producción fast fashion el sistema tradicional de la moda se ha ido transformando con la modernidad. Lidewij Edelkoort, una de las más importantes investigadoras de tendencias que hay en la actualidad, en su manifiesto anti-fashion ha señalado la muerte del sistema de la moda y lo que podría significar la nueva dictadura de los consumidores.

Los consumidores ahora están más informados en cuanto a moda, tendencias, styling, diseño… o al menos es lo que Edelkoort menciona. Lo que ahora ocurre es que el consumidor ahora tiene voz; Google Fashion Trends es el informe que salió en el 2015 en donde por primera vez, el buscador de internet más grande del mundo, se dio a la tarea de mostrar las busquedas a nivel mundial y traducirlas en tendencias para el año siguiente. Hoy a más de un año de ese informe vemos que lo que predijo Google no estuvo tan alejado de la realidad: faldas de tul, emojis en la ropa, jogger pants, fueron algo de lo que vimos en las calles el 2016 y que aún podemos observar.

Este nuevo consumidor aunque parece alejarse de las connotaciones más antiguas de la ropa a través de la moda, no ha de alejarse de la significación de la misma; por el contrario ahora el consumidor buscará nuevas connotaciones que respondan a nuevas exigencias, Susana Saulquin explica: “En el nuevo contexto, el vestido, emancipado de las categorías sociales del sexo, edad, regiones geográficas, climas, clases sociales y otros condicionamientos de la modernidad deberá responder a los múltiples requerimientos que se le asignen, tanto rituales como práctico-funcionales o lúdicos.”2 La emancipación de la moda tendrá que empezar por la emancipación del cuerpo desde la década de los 80 con la aparición de marcas como Calvin Klein la forma del cuerpo se tornó a lo que hoy en día seguimos considerando como cuerpo “perfecto”. No osbtante, hoy en día en la publicidad, la danza e inclusive en algunas pasarelas se ha visto una apertura a otros tipos de cuerpos, pero aún se tiene mucho quehacer dentro de la industria de la moda para dar paso a un nuevo paradigma en la moda.

Por primera vez en mucho tiempo parece ser que la moda deja de ser moda, es decir, la moda como industria ha dejado de ser avant-garde. El último siglo no parece tener grandes diferencias al siglo anterior: las siluetas, los cortes, los diseños parecen haber entrado en un periodo de reinvención y no de innovación. Esto tendrá que superarse de la mano de las pasarelas y de la sociedad con la conformación de un nuevo paradigma en el cual se rompa con todo lo anteriormente establecido y ¿cómo se logra esto? Un primer gran intento tendría que empezar a través de la visibilización del problema dentro y fuera de la industria de la moda.

1 Lipovetsky, G. El imperio de lo efímero, la moda y su destino en las sociedades modernas, 2013,

2 Saulquin, S. La muerte de la moda, el día después, 2015, Paidós, Buenos Aires.

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